Quienes cantan como ángeles en la ducha pueden cantar luego como gaitas desafinadas en público. ¿Será por la acústica de los baños?...
La persona que en Internet es copada, divertida y abierta;generalmente en la vida real es alguien totalmente opuesto. 70% de la culpa la tiene el entorno.
El copy/paste es la herramienta que ha permitido que el estudiante promedio disponga para ocio de esos preciosos minutos que debió haber usado en redactar la tarea a mano.
Inconscientemente y contra mi voluntad, me fijo demasiado en las apariencias.
Para dibujar el cielo no hace falta dibujar el cielo. Dibujamos un pajarito volando en medio del papel, y ¡El papel es el cielo!
Para dibujar el océano no hace falta dibujar el océano. Basta con dibujar un barco y olitas, y ¡El papel es el océano!
Para dibujar el mundo hoy no hace falta dibujar el mundo hoy.
Basta con abollar el papel, machacarlo, arrojarlo a un montículo de basura podrida…Y el papel es el mundo, hoy.
Quino
Las mujeres le miramos el culo a los hombres tanto como ellos a nosotras. Sólo que nosotras no lo andamos alardeando por ahí.
El amor es ciego, sordo, estúpido, ignorante, no tiene prejuicios, pudor o creencias…y a pesar de todo es la única cosa que evita que este mundo se termine de pudrir.
El día que el mundo entienda que la edad y el sexo no son los que uno tiene, sino los que uno siente, muchos vamos a vivir con bastante menos dolor de cabeza.
Los que dicen que el miedo al dentista se supera cuando te mata el dolor en las muelas, mienten. El miedo al dentista es algo eterno, infinito e insuperable.
Si una religión te dice que respeta a las demás religiones y sus creencias, y también que respeta a las personas diferentes; pero rechaza homosexuales y dice que sin la salvación que únicamente su Dios puede dar todos se van a ir al carajo, desconfiá.
Si uno piensa estas palabras/ frases como órdenes dan miedo, ¿no?. Más si uno las piensa como provenientes de alguien que te las puede hacer cumplir, te guste o no…
Estas frasecitas tan altisonantes aparecen, como supuestos mensajes subliminales, en un jueguito de los años 80’ que nadie termina de decidir si existió o no. El jueguito era uno onda Mario Bros o Mortal Kombat (los primeros), de esos que vienen en esas maquinitas que todavía hoy aparecen en algunas casa de videojuegos de la nostalgia. Se llamaba Polybius, y fue creado por una compañía alemana de nombre complicado, cuyo supuesto significado sería “Destrucción de los Sentidos”. O algo por el estilo.
El jueguito este en cuestión apareció en una ciudad de los Estados Unidos (cuándo no) un lindo día del año 81. La leyenda dice que, en unas cuantas casa de juego de esta ciudad, furgonetas aparcaron bajando de los citados móviles unos individuos que bien podrían haber salido de la película Hombres de Negro, depositando dentro de los locales unos nuevos aparatitos para juegos todos negritos y de aspecto nada sospechoso, para después volverse a la susodicha furgoneta y perderse en la bruma de la madrugada.
Los jueguitos empezaron a llamarla atención ni bien alguien se animó a probarlos. Estaban llenos de imágenes sicodélicas, arco iris de colores centelleantes, ruiditos curiosos, con una interfaz rara y toda la cosa.Y producía cosas raras. Quienes lo jugaban juraban haber sufrido amnesia, pesadillas, haberse despertado a la mitad de la noche con un terror inexplicable, haber visto una vaca morada bailando zamba en el techo de su casa y otros etcéteras. Lo más raro era que quien lo jugaba terminaba con una fuerte aversión hacia el juego, pero al pasar el tiempo los invadía una necesidad imperiosa de volver a jugarlo. Como una adicción.
Todos los días iban a los locales de juegos donde estaban instaladas las maquinitas estas los Men in Black que las habían llevado y atosigaban a los propietarios sobre cuánta gente había jugado a los Polybius, cuánto tiempo, qué secuelas habían tenido y esas cosas. Y anotando todo.
Todo bien, hasta que un buen día un pibe se murió de un ataque epiléptico luego de haber jugado el jueguito este durante 15 minutos. A la gente entró miedo y ya no quisieron volver a tocar los jueguitos. Las furgonetas volvieron, los Men in Black se llevaron las maquinitas tal y como las habían traído, a la compañía que (supuestamente) las creó se la tragó un agujero negro y el mundo quedó en paz consigo mismo.
La cosa es que los jueguitos, dicen los que saben, eran prototipos del gobierno (todavía no queda claro de cuál gobierno) para estudiar la reacción de las personas ante mensajes subliminales, imágenes que producen convulsión y cosas así.
Lo curioso es el tipo de mensajes subliminales que usaban los supuestos creadores para probar la efectividad del sistema…
“No Imagination”
“No Thought”
“Obey Autority”
“Consume”
“Submit”
“Kill Yourself”
Más claro imposible. En inglés, osea.
Y más allá de si el jueguito este fue real o invento de algún chalado, no deja de llamar la atención que, sin duda alguna, los mensajes que lleva ocultos son mismos que quienes “mandan” necesitan que se nos grabe a fuego en la mente.
No imagines. No seas inventivo, creativo. No pienses, no razones, no cuestiones. Nuestra palabra es ley, obedece a la autoridad. Consume en masa, gasta, invierte tu tiempo y dinero en cosas materiales, obedece a la enorme maquinaria propagandística y publicitaria. Sométete, no te levantes contra nosotros. Obedece, sé útil a nuestros propósitos.
Suicídate. Suicídate como persona, como ser humano libre, inventivo, idealista, individual e irrepetible. Asesina tu libertad en pos de la masa, del conglomerado de seres iguales.
He aquí el quid del asunto, la frase que engloba a todas las demás. ASESINA TU LIBERTAD.
Y aquel pequeño puñado de personas a quienes dejamos guiar nuestra sociedad necesita que estos mensajes lleguen a todos, y que sean acatados sin pestañear. Su único fin es someter a la masa. A la masa, no al individuo. Un montón de individuos, cada uno con su forma de ser, sus gustos, sus motivaciones propias, sus ideales, todos por su lado…no es algo fácil de controlar. No es rentable para ninguna empresa de fabricación en masa que sus productos no se vendan en gran cantidad, y esto sólo es posible si a una gran mayoría de gente le gusta lo mismo.
El ser humano, ante el poder, es como un niño pequeño. Si a un niño pequeño le ponen una corona, un cetro, lo sientan en un trono y lo adoran como a un dios, dándole poder y omnipotencia sobre todo lo demás, el niño pronto se convierte en tirano (no por nada los mandatarios solo tienen permitido permanecer pocos años en el poder, no sería así si el poder no corrompiese…) y empieza a hacer lo que se le de la regaladísima gana con los demás.
No digo que toda la gente poderosa sea corrupta. Las excepciones existen, eso sí, pero no son mayoría.
Tampoco digo que hay que cuestionar toda autoridad. Si una autoridad te dice que no te acerques a un barranco porque podés caerte y romperte el culo, no vas a ir a tirarse del barranco justamente porque la autoridad te dijo que no lo hagas. Hay que cuestionar a la autoridad cuando ésta se merece que la cuestionen.
Y para eso hay que saber ver, informarse, no fiarse ni de la educación que nos dieron alguna vez en la escuela sino buscar la verdad por nuestros propios medios, con nuestros propios ojos y no aceptarla hasta que no nos convenza por completo y cubra todas nuestras dudas.
Pero para eso hay que levantar el trasero de la silla, ponerse las pilas y dejarse de joder.
Y lamentablemente, la plaga de la costumbre y el conformismo es una de las enfermedades que el sistema en que vivimos ha sabido inculcarnos mejor.
Hay, allá afuera, personas poderosas cuya única misión es esclavizarnos. Y lo peor: están decididos a esclavizarnos bajo nuestra propia voluntad, de ser esclavos.